Antes de gastar en un logo, una página o materiales, comprobá que alguien pagaría. El método es barato: tres conversaciones y una seña.
Cómo preguntar sin dirigir. Una pregunta que sugiere la respuesta ("¿te gustaría un servicio a domicilio?") consigue un sí cortés, no la verdad. Funciona mejor preguntar por hechos de su vida:
- Por el pasado, no por el futuro: "Contame la última vez que bañaste a tu perro".
- Por lo que hace hoy y lo que le costó: tiempo, plata, molestias.
- Hablá poco de tu idea y escuchá mucho. Anotá sus palabras textuales.
Son pautas prácticas del curso.
Interés cortés vs. señal de compra. "Qué buena idea, avisame" es cortesía: no compromete. Una señal de compra es un acto: pregunta precio y fecha, o pide reservar.
La seña. Es una prueba difícil de fingir porque el cliente pone dinero propio. Es razonamiento del curso, no una estadística: no hay cifras detrás de esto. Dejá por escrito qué cubre la seña y qué pasa si alguien cancela.
Si nadie deja seña, no construyas: revisá lo que dijeron y ajustá la promesa o el paquete.
La IA te puede ayudar a preparar el guion; las conversaciones las tenés vos.