Una oferta es tu habilidad convertida en algo que se puede comprar sin preguntarte nada: un paquete con resultado, alcance y precio cerrados. Los números de esta unidad son de ejemplo, no precios de mercado.
Por qué no cobrar por hora. Si vendés tiempo, cuanto mejor y más rápida te volvés, menos cobrás por el mismo resultado. Una pastelera que tarda cinco horas en una torta y aprende a hacerla en tres, cobra menos por lo mismo. El cliente no compró horas: compró la torta.
Formas de poner precio:
- Por hora: el cliente paga tu tiempo.
- Costo más margen: sumás lo que te cuesta y agregás una ganancia.
- Por valor: el precio parte de lo que el resultado vale para quien lo recibe.
El paquete: nombre claro, resultado, qué incluye, qué no incluye, plazo y precio cerrado.
El precio piso es el mínimo por debajo del cual perdés: cubre materiales, envases, entrega y tu tiempo. No es el precio que ponés, es el límite que no cruzás.
Cuando piden descuento, no repitas el mismo paquete más barato. Ofrecé menos alcance por menos plata, o algo a cambio (más cantidad, una sola entrega). Así el precio no se vuelve negociable sin motivo.
La IA puede ordenarte las cuentas, pero el precio lo decidís vos.