Cuando todas tus piezas se parecen, el cliente te reconoce antes de leer el nombre. Los ejemplos son de una bicicletería y una manicura inventadas, a modo de ilustración.
Cinco decisiones: dos colores (por su nombre), un ambiente (luz natural, fondo simple…), un tipo de letra para el texto que ponés vos, una imagen de referencia propia, como una foto real de tu local o tu logo, y lo que nunca querés ver. Según la documentación de OpenAI, su modelo acepta imágenes de referencia.
Lo que la herramienta no garantiza: la misma documentación admite que puede tener dificultad para mantener la coherencia de personajes o elementos de marca entre una imagen y otra. Una referencia ayuda, pero no es una garantía: comprobá cada imagen nueva contra tu referencia y tus imágenes aprobadas.
Tu logo no se pide, se pone. No le pidas a la IA que lo dibuje cada vez: agregalo vos, con tu archivo original, en un editor. Si no tenés el archivo, pedíselo a quien te lo hizo.
Prompt de estilo (prompt es el texto que le escribís a la IA): un párrafo corto con tus colores, tu ambiente y lo que nunca querés ver, que pegás al comienzo de cada pedido. Probalo con tres sujetos distintos, guardalo con un número de versión y corregilo cuando falle. No incluyas precios ni textos: cambian y los escribís vos.
Carpeta de aprobadas: guardá las imágenes que funcionaron, con su pedido.