Una IA de imágenes te ahorra horas de fondos, retoques y piezas. No reemplaza tu trabajo real. Los ejemplos de esta unidad son de una pastelera inventada, a modo de ilustración.
Qué hace bien: armar el fondo de una publicación, probar ideas de diseño para una promo, retocar una foto tuya (más luz, menos desorden) y preparar piezas como un flyer o una historia.
Qué no hace: no sabe cómo es tu torta. Si le pedís “una torta de mi pastelería”, inventa una torta; no es la tuya. Mostrarla como tu trabajo engaña a quien te va a comprar. Además se equivoca: las propias empresas reconocen fallas con los textos y con la ubicación precisa de los elementos, y también pueden salir detalles de más. Revisá cada imagen.
La regla de la unidad: la imagen ayuda a mostrar lo que hacés; no inventa lo que no hacés.
Cómo empezar: probá primero con el asistente que ya usás. Algunos, como ChatGPT o Gemini, ofrecen imágenes, pero qué incluye tu plan, cuántas imágenes te deja hacer y si la función ya llegó a tu país cambia seguido. Eso se comprueba en la página oficial de ayuda de la herramienta, no en un curso ni en un video. Tampoco le preguntes al propio asistente por sus límites para darlos por ciertos: puede equivocarse.
Tu ficha: anotá herramienta, plan, qué hace, el límite que viste, dónde lo leíste y la fecha.